Universidad cerrada, universidad abierta

Tengo la suerte de trabajar en una universidad y un instituto que han enfrentado sus obligaciones en este momento difícil. Todos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para que los jóvenes no se pierdan estos meses de su vida. La universidad cerró. Pero una semana después, la universidad abrió, abrió en línea.

En todo el país, tanto en educación superior como en educación básica y secundaria, casi doscientos mil docentes y casi dos millones de estudiantes están experimentando momentos similares. Ellos y sus familias. Los colegas docentes, de todos los niveles de educación, me cuentan sus experiencias. El desinterés de los maestros es algo por lo que todo el país debería estar siempre agradecido.

También es un tiempo de humildad. Nosotros, que nos consideramos evolucionados digitalmente, estamos viendo lo difícil que es mantener algo similar a las clases y al estudio organizado en línea. No estamos preparados, a diferencia de las universidades abiertas que practican el aprendizaje a distancia y que se dirigen a un público muy específico. Creemos que hemos dominado las plataformas de enseñanza y los métodos de comunicación. Y mucha gente nos dijo que este era el futuro de la enseñanza …

Hoy vemos cómo las clases en línea, no importa cuán organizadas y concebidas, sean solo una imagen pálida de una clase presencial. Después de todo, las clases en vivo son algo bueno.

Solo esto bueno se ha vuelto imposible. Al menos por unas pocas semanas, que posiblemente sean meses. Entonces debemos hacer lo mejor que podamos. ¿Cómo podemos hacerlo?

La plataforma Ed_On de Education Initiative ha publicado datos importantes sobre educación en línea. Explica cómo la idea de que en línea traería métodos de enseñanza radicalmente diferentes es una idea utópica e incorrecta, y que una buena enseñanza se basa en pautas generales que deben ser las mismas, tanto en persona como en línea. Para evitar las limitaciones del aprendizaje a distancia, no se debe reinventar la rueda, sino tener en cuenta las buenas prácticas pedagógicas.

Perdóname si hablo principalmente por la educación universitaria y politécnica, que tienen estudiantes adultos y sus propias características. Permítanme hacer una revisión muy simple de algunos puntos que la psicología cognitiva moderna ha apoyado y que varios expertos internacionales, como Doug Lemov y Robert Pondiscio, enfatizaron recientemente. Después de todo, también son puntos de sentido común. Aquí está lo esencial:

1. Mantenga todo simple

Existe la tentación de hacer muchos videos y ponerlos en línea. Existe la tentación de inventar nuevos ejercicios y dar muchos materiales de apoyo. Existe la tentación de dividir en propuestas de actividades y dar mucha información adicional.

Hay un buen manual de soporte, con temas bien explicados, con ejemplos clarificadores y con ejercicios apropiados, se necesita poco más. Es necesario mantener la orientación del maestro y el ritmo que intenta comunicar a sus alumnos.

2. Sea realista pero ambicioso

Mantener todo como si nada hubiera pasado no es realista. Cada uno de nosotros se está adaptando. ¿Vale la pena centrarse en revisar y consolidar los asuntos ya abordados? ¿Deberíamos avanzar e intentar cubrir todas las metas descritas al comienzo del semestre? La solución debe estar en algún lugar en el medio. Pero es importante cumplir lo que se establece como objetivo, incluso si nos adaptamos poco a poco a la nueva realidad.

3. Mantenga todo consistente

Los estudiantes aprecian que se les proporcionen diapositivas de las lecciones, pruebas estándar y otros materiales. Pero si se proporciona esto, y puede que no valga la pena, entonces el orden de los temas, la terminología, las definiciones, las anotaciones son consistentes entre sí y con el manual, ¡y un manual imperfecto es mejor que ninguno! ¡Igual que un conjunto coherente de materiales es mejor que un conjunto disperso!

4. Programe actividades cortas y espaciadas

Una clase en línea de tres horas es algo que pocos sobreviven. Un video de una hora es peor que un video soporífero. Y cuando los estudiantes apagan su cámara y micrófono, se hace imposible controlar su atención.

Cinco videos de cinco minutos cada uno son más efectivos que un video de media hora.

Tres lecciones de 45 minutos son mejores que una lección de tres horas. Tres clases de media hora, cada una con su propio tema, cada una muy consistente, yendo directamente al punto en cuestión, son mejores que una clase de dos horas. Pero lo que sea posible se hará.

5. No hay estilos de aprendizaje, no hay ritmos propios.

No vale la pena adaptar los materiales al estilo de cada clase o cada alumno. Los materiales deben ser coherentes, correctos, bien organizados. Lo más importante es que se convierten en buenos vehículos para transmitir los conceptos en cuestión, y para eso lo importante son los ejemplos, la secuencia y el estilo apropiado para los temas.

El ritmo debe ser impuesto por el profesor. Se deben lograr objetivos claros cada semana. Y depende del maestro buscar estrategias para verificar el monitoreo de los estudiantes.

6. Proporcionar a los estudiantes hitos de progreso.

Uno de los consensos más establecidos en psicología cognitiva es que aprendes al ser probado. Se llama recuperación: recuperación de conceptos, definiciones, ideas generales, que no solo controlan mejor si se adquieren o no cuando se prueban, sino que la práctica de las pruebas ayuda a reorganizarse, solidificarse y profundizarse.

Los estudiantes deben tener ejercicios, listas de temas o definiciones que les ayuden a monitorear su progreso y evaluarse constantemente.

7. Prueba con frecuencia

Las pruebas deben ser frecuentes. Sabemos que es difícil hacerlo. Pero es esencial. Las pruebas pueden ser simples: un ejercicio y una pregunta directa cada semana, o un ensayo muy corto. Estas son prácticas que ayudan a mantener el ritmo y controlar la asimilación de los temas.

Falta un punto esencial, ahora más importante que nunca. Pero que los maestros saben bien: mantenerse en contacto con los estudiantes, alentarlos, hacerles sentir que todos estamos trabajando en coordinación y que nos veremos, carne y sangre, y hablaremos directamente, cara a cara, en ese lugar extraordinario llamado el aula.

Lecturas recomendadas: si el lector o compañero profesor quiere profundizar en las técnicas de enseñanza en línea, además de los artículos sobre la plataforma Ed_On mencionados anteriormente, me atrevo a sugerir el artículo de Richard E. Mayer Aplicando la Ciencia del Aprendizaje: Principios Basados ​​en la Evidencia para el Diseño de Instrucción Multimedia, Psicólogo estadounidense 2008 o el libro clásico del mismo autor, Aprendizaje multimedia, Cambridge University Press, 2001, o busque orientación general directa en el libro reciente de Yana Weinstein y Megan Sumeracki Comprender cómo aprendemos, Routledge 2019.

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